¿Por qué los Cristianos no celebran Halloween?😲
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Por: Juan Carlos Ocampo
¿Es Halloween, una celebración inocente o hay algo más?
“Instruye al niño en su camino y, aún cuando fuere viejo, no se apartará de él”
Proverbios 22:6
Halloween parece ser, a primera vista, una noche de disfraces y diversión para los niños. Sin embargo, como padres cristianos, es fundamental entender el verdadero trasfondo de esta celebración y cómo proteger a nuestros hijos de su mensaje oculto.
EL ORIGEN DE HALLOWEEN:
De los Celtas al Presente
Aunque algunos piensan que esta fiesta viene de Estados Unidos, sus raíces son más antiguas, aproximadamente del 500 A.C. de una cultura Celta que habitaba en el Reino Unido, Francia y la Península Escandinava.
Los celtas tenían una festividad llamada Samhain, celebrada alrededor del 31 de octubre para marcar el final del verano y el inicio del invierno. Durante esta fecha, los celtas creían que el velo entre el mundo de los vivos y los muertos era más delgado, permitiendo a muertos y a espíritus cruzar a este lado. Era una celebración para el que llamaban Señor de la Oscuridad que reinaba entonces. Para protegerse, los aldeanos colocaban ofrendas y decoraciones macabras, creyendo que podían ahuyentar a los espíritus malignos para que no pasaran. El Samhain o Señor Oscuro, recibía sacrificios hechos y recolectados por los sacerdotes celtas o druidas.
Esta festividad era la más importante de los celtas quienes históricamente son conocidos por sus sacrificios humanos.
Adicionalmente, en su mitología existía un hombre muy malo que vagaba en la tierra con una vela encendida dentro de un nabo o verdura redonda, ya que no podía entrar ni al cielo ni al infierno. De su andar, se conocía el “trato” o “truco” cuando se acercaba a las casas pidiendo algo de las familias. A este espíritu se le conocía como “Jack of the Lantern”, quien hoy es famoso en esta temporada con la contracción “Jack O´Lantern” (o la popular calabaza encendida de Halloween).
Con el tiempo, la tradición del Samhain fue tomada por el Imperio Romano, cuando las islas Británicas fueron conquistadas en el año 43 D.C. Posteriormente, fue «cristianizada» por Constantino en 312 D.C.
Sin éxito en su abolición, la Iglesia Católica del papa Gregorio III (835 D.C.) la santifica bajo el nombre de “All Hallows’ Eve» (Víspera de Todos los Santos), dando origen a lo que hoy conocemos como Halloween. Esto sucedió cuando decretó que el día siguiente (1 de noviembre) fuera el Día de Todos los Santos, “All Hallows Day”. La fiesta se ha perpetuado a lo largo de los siglos.
En la edad media, le concedían propiedades especiales a esta fecha, así hechiceros y brujos cumplían sus propósitos, lo que también constituyó esta fecha como: El Día de las Brujas.
La llegada de los ingleses a Norteamérica trajo consigo estas tradiciones. Con el tiempo el nabo se hizo calabaza y más de 2500 años después sigue siendo y teniendo el mismo sentido de la fiesta celta: honrar la oscuridad.
“Halloween es una antigua celebración de la oscuridad y la muerte, disfrazada de diversión moderna.»
¿…Y QUÉ TIENE DE MALO AHORA?
Hoy en día, y sobre todo en nuestra cultura, se ha cambiado el nombre de Halloween por “La Noche de los Niños”, pero su nombre no cambia lo que viene de tiempo atrás y aquello que le dio origen.
El problema de la celebración misma, no está en el nombre, en los inocentes disfraces o en los dulces que se comparten, sino en el motivo por el cual se hizo y se hace esta celebración, por las influencias espirituales que exaltan la oscuridad, algo en lo que seguramente ningún padre querrá ver a sus hijos involucrados. Una noche en la que sincrónicamente brujos, hechiceros y satánicos han decidido hacer lo propio.
“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”
2 Corintios 6:14
”Dios nos llamó a ser luz en medio de la oscuridad, no a compartir la oscuridad con los demás.»
“Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”
Efesios 5:8-11
La Biblia es clara: estamos llamados a ser santos, a apartarnos de las costumbres que exaltan lo opuesto a lo que Dios desea para nosotros.
No se trata de aislar a los niños o de hacerlos sentir excluidos, sino de educarlos en amor y mostrarles que hay maneras más significativas de divertirse, siempre honrando a Dios.
¡Padres que desean
agradar a Dios!
En lugar de imponer restricciones sin explicación, es crucial enseñar a los niños por qué Halloween no honra a Dios. Si hay algo que los niños tienen claro es quién es Dios y que hay cosas que a Él le agradan y otras que no. A diferencia de nosotros, los adultos, los niños pocas veces cuestionan las cosas que Dios nos prohíbe.Pero no se trata solo de decir «no». Debemos ofrecerles una alternativa llena de luz: una jornada donde celebremos el amor de Dios, hablemos sobre los héroes de la fe (como David o Moisés), y fortalezcamos sus corazones en la verdad bíblica.
En lugar de simplemente prohibir esta noche, transformemos esta fecha en una ocasión de aprendizaje y adoración. Aprovechemos para hablar de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas y en las de aquellos que caminaron en fe antes que nosotros. Seamos la luz que nuestros hijos necesitan en un mundo lleno de sombras.
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que están los cielos”
Mateo 5:16
«El centro del 31 de octubre, y de toda nuestra vida, debe ser Dios.»

